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Bebe, flor de un día

Cuando Bebe nació, musicalmente hablando, claro está, es decir, con el single que llegó a las redacciones de las radios y que, después, escucharíamos hasta la saciedad, todos supimos que iba a ser un pelotazo.

Recuerdo que nos miramos los que estábamos en la redacción de la radio en la que trabajaba por aquél entonces y todos hicimos la misma pregunta. ¿Quién canta eso? Bebe, nos respondieron. Y pensamos, “no sé quién es, pero eso va a ser una bomba, seguro”.

La canción de la que hablamos, Malo fue, efectivamente y como todos presagiábamos, todo un éxito, al igual que el disco, P’afuera telarañas, producido por Carlos Jean quien, además de ser productor también es músico pero, sobre todo, uno de los tipos más listos e inteligentes (que son dos cosas distintas) que hay en este negocio.

Pero volvamos a los instantes de conmoción tras la primera vez que escuché a Bebe. La canción Malo, tremendamente efectista y efectiva, abría de manera bastante buena el disco y, lógicamente, lo siguiente que había que averiguar era si el resto del disco mantenía el mismo nivel.

Cuando terminé de escucharlo concluí que Bebe iba a ser flor de un día. En cuanto se pasara el “efecto Malo”, nadie se acordaría de ella. Y, supongo que aún hay quien la tiene presente en sus oraciones y en su cadena de música (si es que aún queda alguien que use estos aparatos), porque para gustos están hechos los colores, por supuesto pero, para los demás, la flor de Bebe se ha ido marchitando poquito a poco.