Tener hijos es lo más gratificante que un ser humano puede tener en la vida. Sobre todo cuando son pequeños –muy pequeños- pues verles crecer es una enorme satisfacción. Pero hay un momento en el cual la paternidad se convierte en el estado más desesperante. Pasan las horas, el sueño comienza a vencernos y el niño –o los niños- no se duerme –o duermen- y la furia comienza.
HERRAMIENTAS