Escrito por Tendenzias

Conciertos de ayer, conciertos de hoy

Hace ya muchos años y, no, no se ambienta la historia en ninguna galaxia lejana, muy lejana, sino en una más de andar por casa, es decir, ésta, la de los productos lácteos, asistir a un concierto era algo diferente a lo que es hoy día.

En primer lugar, estaba la cuestión económica, como, desgraciadamente, suele ser habitual.

En esos tiempos, un concierto normalito, así, de infantería, con el grupo al que ibas a ver y unos teloneros desconocidos que se limitaban a calentar el ambiente, suponía un desembolso de entre 2.000 y 3.000 pesetas, es decir, un máximo de 18 euros.

La cosa subía hasta mis añorados mil duros (lo de añorados lo digo por lo de los duros, por supuesto), 30 euros, cuando se juntaban tres grupos de cierto nivel, dos cabezas de cartel y un acompañante de lujo.

Y recuerdo aquel lejano primer Monstruos del Rock de Akí, de hace ya 15 años, en el que, por 2.500 pelas, 15 euros, uno pudo ver a Platero y Tú, Reincidentes, Porretas, Soziedad Alkohólika, Barricada y Los Suaves… casi ná.

En cambio, a día de hoy, cualquier mindundi te pide 30 euros por verle. Y ni teloneros ni nada que se le parezca.

Y si el grupo tiene cierto renombre, de los 60 no baja.

Y encima, luego está la otra parte de la historia y es que, raras veces el precio de la entrada está justificado porque, salvo honrosas excepciones, las actuaciones dejan bastante que desear.

Y eso por no hablar del playback, que es como las meigas, haberlo, haylo. Pero esa será otra historia y, sin duda, mucho más lamentable que ésta.

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