El Vals y su imperio
Se lo llamó Vals he Iniciaron con él el auge del baile en los salones Weber, Lanner y Strauss. Una danza en compás de tres tiempos.

Esto significa que cada frase lleva un acento fuerte en el primer tiempo, de modo que los otros tiempos quedan menos acentuados.
El Vals destronó al Minué en la “belle époque”. Se bailaba en las confiterías e Viena y en los salones, junto con la polca.
El primero de los grandes valses, modelo de los demás, es la “invitación a la danza”, del alemán Karl Maria Von Weber, escrito en 1819. Johann Strauss padre y sus hijos, Johann y Josef formaron una familia de músicos dedicados por entero al vals, la música más interpretada durante el siglo XIX. Como anécdota puedo citarles el escándalo generado por la reina Victoria, que bailó un vals en su fiesta de bodas.
Nadie inventó el vals, como tampoco el tango ni el jazz, son creaciones colectivas que brotaron lentamente y se desarrollaron hasta invadir grandes sectores sociales. Sí se estima que derivó de los lândler, danzas rústicas que también se cantaban en los Alpes austríacos y alemanes.
Algunos violinistas ambulantes llegaron a Viena hacia el 1750 y tocaron en las cervecerías. Un músico español, Vicente Martín y Soler, organista y autor de óperas tuvo la osadía de hacer bailar a dos parejas nada menos que un vals en la Opera de Viena, durante una escena de “La cosa rara, o sea La belleza honesta”. Era noviembre de 1786, y en esa fecha nació el vals como baile teatral.
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