Escrito por Tendenzias

Espectacular Yo la tengo, a pesar de la lluvia y la champions

Un Madrid entresemana y lluvioso con partido de Champions y la gente metida en sus casas esperando a la primavera, quizá no sea el mejor escenario para la visita de una banda que no distingue entre cielo y tierra, guerra y paz, el bien y el mal.

Llegaron con un nuevo disco bajo el brazo, Fade (Matador, 2013) y un escenario bien sencillo. Tres árboles y tres músicos que con una combinación de guitarras, distorsiones y bajos palpitantes tuvieron a la gente en vilo durante dos horas y media.

Una primera parte acústica, en la que desgranaron media docena larga de canciones con las que despacharon una de las partes de su discografía más luminosa y preciosista, con tiempo para regalos como Is that enough, (¿podría, por favor cantar Jeff Tweedy esto alguna vez?).  Por momentos parecía estar encima del escenario la mejor reencarnación de Nico junto con una Velvet que no sólo pasaba de la heroína, si no que tenía la inocencia eslava de Kings of Convenience. Casi una hora para estar abrazo a tu chica delante de cientos de personas sin tener la sensación de estar haciendo el moñas.

Después de un descanso prudente y un cambio de distribución de árboles y personas sobre el escenario, surgió sin ningún tipo de alarde un nuevo orden en el que Gloria se hacía cargo de la batería, Ira, rasgando la guitarra con más alegría que nunca para retar al bajo de James Mcnew y robarle el protagonismo con una furia que distorsionaba el ruido del ruido hasta casi destrozarlo todo. Se metieron de lleno en ese sonido que Yo la tengo debiera haber patentado en los 90, con esa maravilla de disco que es el I can hear the heart beating as one y que convirtió el final del concierto en un mar de cabezas que se movían al ritmo de la distorsión sin saber cómo bailarlo porque realmente este grupo jamás quiso hacer música para bailar.

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