Más de 15 años después de que el único e inimitable Freddie Mercury nos abandonara para ir al lugar del que proceden los genios, su legado continúa presente.
A punto de cumplirse 5 años desde el estreno del musical We will rock you, la legendaria banda británica presenta una estupenda salud que no hace sino perpetuar el tópico de que los viejos rockeros nunca mueren.
Porque es posible que Freddie nos dejara pero, afortunadamente, nos quedan sus discos y sus conciertos.
Y, en este caso, además, nos queda un producto bien hecho, un musical bien cuidado en el que se capta perfectamente la esencia de las canciones de la banda, muy alejado de otros muchos que única y lamentablemente aprovechan el buen nombre de un grupo para amontonar unos cuantos billetes.
Por supuesto que nada ni nadie puede hacer olvidar al gran Mercury, ni tampoco se pretende.
Tuve la oportunidad de presenciar la obra, con motivo de la presentación de la banda sonora del musical en castellano.
Allí estaba Brian May en persona y, aunque todos lo esperábamos, cuando salió con su guitarra a tocar el punteo de Bohemian Rhapsody, se nos pusieron los pelos de punta.
Esa es la verdadera magia de la Reina.
La esencia de la banda.
Lo que hace que Freddie siga vivo.
Por eso, como se suele decir, en estos casos, God save the Queen o, lo que viene a ser lo mismo, God save Rock and Roll.
Y por muchos años.
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