Un Madrid entresemana y lluvioso con partido de Champions y la gente metida en sus casas esperando a la primavera, quizá no sea el mejor escenario para la visita de una banda que no distingue entre cielo y tierra, guerra y paz, el bien y el mal. Llegaron con un nuevo disco bajo el brazo, Fade (Matador, 2013) y un escenario bien sencillo. Tres árboles y tres músicos.