Steveland Hardaway Judkins nació el 13 de Mayo de 1950 en Saginaw, Michigan. Y se podría decir que ese mismo día, a la misma hora, nació también Stevie Wonder para el mundo de la música, porque su precocidad lleva a pensar que, desde el vientre materno ya componía canciones.
A los 4 años su familia cambió su residencia a Detroit, la capital del sonido Motown, compañía con la que el propio Stevie, a la tierna edad de 9 años, edad a la que tocaba varios instrumentos, firmó su primer contrato discográfico, grabando un disco de versiones de su gran ídolo, Ray Charles.
Tres años después sacó un disco, The 12 year old genius, que fue el primer número 1 de la mítica compañía y cuyo título, “el genio de 12 años”, lejos de ser pertencioso, se limitaba a reflejar una realidad.
Una realidad que fue creciendo con el paso de los años, años en los que Stevie Wonder aprendió a tocar más instrumentos, perfeccionó su estilo, bebiendo de fuentes tan dispares como el R&B, el rock, el jazz, el funky o los ritmos africanos para, finalmente, crear un sonido propio e inimitable, a la altura de los grandes genios de la música clásica.
Intérprete, compositor, uno de los primeros hombres orquesta (tocaba, y sigue tocando, todos los instrumentos en sus discos), dueño de su propia compañía de discos a los 21 años (Back Bull Music), ganador de un Oscar por la canción I just called to say I love you, tema central de la película La mujer de rojo, y miembro del Rock & Roll Hall of Fame desde 1989, Stevie Wonder es, sin ningún género de dudas, un genio legendario de nuestros días.