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Un pitillo con Estopa

Como diría el personaje de John Travolta en Pulp Fiction, lo importante son las sutiles diferencias.

Son las pequeñas cosas de las que están compuestas las más grandes y, sin las unas, las otras no tienen ningún sentido.

Procuro fijarme en las pequeñas cosas, esas que, para la gran mayor parte de la gente, carecen de importancia.

Esta es una de esas pequeñas cosas.

Sucedió, aunque parezca que fuera ayer, hace unos cuantos años, cuando servidor trabajaba en una de esas radios de renombre nacional.

Me encontraba yo fumando un pitillo en el pasillo, porque por aquel entonces sí se podía fumar en las empresas. Bueno, como ahora, pero sin tener que estar pendiente de que nadie te pille.

Ahí estaba yo cuando, de repente, aparecieron los hermanos Muñoz, Estopa para más señas.

Uno está medianamente acostumbrado a tratar con artistas así que, seguí a mi pitillo, sin prestarles más atención que la estrictamente necesaria.

Y cuando ellos llegaron donde me encontraba yo, hicieron una cosa que, por lo inhabitual, merece ser comentada: se presentaron.

Hola, yo soy Jose… hola, yo soy David.

Apretón de manos y, hala, a grabar la entrevista.

Me quedé sorprendido porque, sinceramente, no es muy común ya que, a la gran mayoría de artistas les gusta rodearse de un aura de divismo que les impide presentarse a cualquier hijo de vecino.

Pero, como os decía anteriormente, las grandes cosas están compuestas de otras diminutas y, precisamente, estas cosas tan pequeñas son las que más dicen de nosotros mismos.

Y son las que, verdaderamente, hacen grandes a los artistas.

Porque son las que no se ven.

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